Siguen muriendo aunque muchas ya denunciaron. El maltrato no cesa, pero nadie parece preguntarse si las medidas que se están tomando son o no correctas. Por los resultados yo diría que NO. Si quieren, táchenme de violenta.
“Mujer pensante,
mujer despierta,
mujer que lucha,
mujer violenta.”
mujer despierta,
mujer que lucha,
mujer violenta.”
Soy una bruta, eso dicen los amigos. Eso y que alguna mañana, como castigo, me despertaré con un rabo entre las piernas, no dentro precisamente, sino como apéndice. Tendré que afeitarme la barba a la moda, pero no el pubis, y si el vello crece y pica, no me preocuparé porque está mucho mejor visto que me rasque la barba e incluso, los huevos. Me pondré unos zapatos cómodos y ¡ale hop! El cielo se abrirá a mi paso para que yo meta mi sexo fuerte. Entonces podré enumerar todas las cosas que me tocan la polla a dos manos sin parecer grosera y dedicar unas palabras a algunas personas:
Al hombre gilipollas que cree que un dios me creó a partir de él y que soy un ser inferior: Te mando al carajo a ti y a ti, señor, cuentista-contador-creador, máster en CCC, que me hiciste mujer de una costilla. Entérate, si fuera Eva la curiosidad me picaría y me saldría una roncha, engañaría a la serpiente para hacerme con su cascabel, no compartiría la manzana con memos y la gravedad me echaría abajo las peras. Preferiría ser, al menos, Lilith, de igual a igual. Y si los demonios me devoran, déjese de mandamientos y curas, que yo le mandaré a usted, señor, al infierno. De modo que créeme directamente como “fugitiva del paraíso” y no me prometa las puertas del cielo a condición de que cumpla el manual de la perfecta esposa. Y, por favor, tampoco me convierta en una virgen, soy de la opinión de que “el sexo es mejor deporte que la natación” y si alguna vez me fecunda un ángel, quiero darme cuenta.
No te pongas de puntillas para sentirte superior y me hables de libertad sólo cuando te interesa, convirtiéndola en un buen negocio, en una droga demasiado adulterada. Idiota, cierra la boca, me manchas los pies con tus babas, yo siempre te miré a los ojos, te hablé de igual a igual, mirándote de frente y cuando no hallo correspondencia en el respeto, ni siquiera sopeso tu paquete, desechándolo por inconsistente.
Quizá se me pueda llamar burra, solo porque en defensa de lo propio, agito la cola y me sacudo alguna mosca. Mi polla solo existe en sentido figurado, de modo que no me pongas el culo porque no se volverá loca en unas tripas sin ni siquiera mierda, intentando encontrarle el punto a la curvatura de tu G. De gilipollas y punto.
A mi hija futura: No sé si algún día nacerás, pero mientras, participo en la educación de otras dos criaturas, mellizos y de distinto sexo, prometiéndoles que nunca habrá maquillaje para pintar color carne los golpes morados, que su madre nunca será tan patosa como para caerse dos veces por la misma escalera, que no hay miedo a perder el techo y el plato de comida y que el maltrato no es una forma de amar. Que las madres nunca más elegirán la muerte a perderse la vida de sus hijos.
A ambos les enseñamos, sin distinciones entre su pito y su raja, a que cada cual haga pipí como le resulte más cómodo, siempre que no se meé en los pies del otro. A ninguno les contamos que el príncipe elige entre todas las doncellas del reino que esperan en el patio de armas subastando las suyas, pegando modosos saltitos y gritando “¡Elígeme a mí, elígeme a mí, mi virtud es hacer el mejor pastel!”, “¡Elígeme a mí, elígeme a mí, mi virtud es ser bella!”, “Elígeme a mí, elígeme a mí, mi virtud está intacta!” esperando a que él seleccione a la más mojigata y se pase por el sable a todas las demás, ellas putas y él machote.
El primer ideal de maltrato comenzó cuando una joven encerrada en una torre hubo de arrojar sus trenzas para que el príncipe subiera dándole tirones del pelo a “(comillas)rescatarla(comillas)” , después la besara y después la encerrara en otra torre, a la que no acudirían sus padres, sus vecinos o sus amigos a rescatarla, pues es lo normal.
Pero tú, mi niña, nunca encojas el dedo gordo del pie para que te quepan unos putos zapatitos de cristal, recuerda que a tu primer paso en firme, por su fragilidad, se quebrarán cortándote los pies, de momento, tus únicos aliados a la hora de correr del peligro de ser buena hija, esposa, madre, abuela; del peligro de ser buena estudiante, trabajar en la calle por un sueldo inferior al suyo, no ser ambiciosa o, en su defecto, tener que escoger entre carrera profesional o familia, trabajar en la casa, cuidar de los hijos, ir al gimnasio y matarte a hambre para siempre estar perfecta. Me da igual que seas princesa o plebeya (te sales de bella), monja o ramera, anciana o niña. Sé una mujer valiente, a mis ojos serás maravillosa.
Al compañero: Puedes ser mi enemigo o darme la mano, ambos guerrilleros sin que la igualdad de géneros consista en la reinvención de la gramática, convirtiendo esta lucha en un despropósito, objeto de burla. Si no vienes conmigo, iré sola a las trincheras, aunque me quemen en la pira pública, pues de todas las torturas yo elijo “la hoguera, la hoguera, la hoguera”.
Odio aquello de “detrás de todo gran hombre hay una gran mujer”. Debido a mi afición, se me vienen a la mente Rosario Conde, Zenobia, María Teresa de León... Grandes mujeres, sí. Si algún día en la debilidad de mi educación social me sacrifico y llego a quererte más que a mí, pues esta mierda de suciedad me ha enseñado que el amor es el afecto más imperfecto y condicional; Entonces, quiéreme tú más que a ti, pues “cada uno da lo que recibe”, pero también lo que desearía recibir. Sé un gran hombre y no me dejes nunca detrás de ti. No vas a brillar más por mi eclipse. Hay sitio en el firmamento para los dos y, por desgracia, demasiada oscuridad que iluminar. Si decidimos amarnos, mi refugio será la casita azul de Frida, unida a la tuya mediante un puente, donde nos citaremos para hacer el amor o volarlo.
A todas las mujeres: No, hoy no es nuestro día. Aún no. Antes de que nadie nos elija debemos hacerlo nosotras y no educar a nuestros hijos con patrones añejos. Se me olvidaba, sois maravillosas, aunque os hayáis roto en algún momento.
Ni tan libres, ni tan racionales, los otros ojos morados....
ResponderEliminarPrincesa de los sures, tienes mi respuesta a Mujeres Rotas en el blog....que no lo sé enlazar aquí..
Un besote