miércoles, 17 de noviembre de 2010

Me gusta hablar y pasear

Háblame bajito que la noche duerme.
Dime al oído,
que te promete
olvido
en el corazón,
recuerdo en la sinrazón.

La quimera es un juego al escondite.
No te busco,
no me encuentres,
no sé jugar solo entre partido y partido,
no sé partir y mantenerme entera.
Vivo agazapada bajo el nórdico
de la imaginación
en la frontera de lo imposible.  
A resguardo del hielo real.

Son las guerras que pierdo las que gano,
son tus ojos de los que bebo,
y son tus manos
que lamen mi piel.
Si me descubres, acaríciame.
Si me descubres, me mojaré.
Si me descubres, me la tendré que quedar.
Y seré yo quien tenga que ir a buscarte
para luego inventar mil maneras de olvidarte.

No hay que salir para pasear,
he aquí las sendas de un cuerpo.
Si me descubres, ponme a cubierto,
fuera del sueño me desvanezco.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Menos mal que la culpa no pesa, Mami.

(Título robado. Es una expresión de mi hermana)
(Impulso robado. A punto de convertirse en clásico)

Porque nunca somos tan buenos actores como cuando representamos el papel de nuestras vidas. Grande, Gilda.

Porque después del guante y el reto
viene la mano y el guantazo.
Porque no eres Glenn Ford 
y no es nuestro primer encontronazo.

Todos los hombres se acuestan con Gilda y se levantan conmigo.
Sus caras de decepción y, sin embargo, es el mismo ombligo.
Agarré la botella, el alcohol rajó mi garganta y no el vidrio.
Cobarde, se cortó a sí mismo.
Intenté ahogar mis penas, pero aprendieron a bucear en vena.
Inútil, me hundí con ellas.

Bailaré mientras me desnuda la escena.
Echadle la culpa a Mami, chicos.
Sube tus pantalones que tropiezas
y no quiero que me arrastres contigo.
Aún mantengo el vestido.
Las bragas... no sé.
¿Lo sabes tú?
¡Oh, niño guapo!
¡Tienes la corbata mojada!
Y yo he roto mis frenos,
ya no soy fiera encadenada,
sólo fiera desembragada.
Echadle la culpa a Mami, chicos.
Aún mantengo el vestido
de escote,
de estoque,
palabra de honor.
Brinda conmigo:
Porque entre bastidores y vestidores
seamos los mismos que entre renglones,
torcidos y retorcidos,
desnudos o vestidos.

Si este fuera uno de tus guiones
Al final... ¿quién recibiría el tiro?
Me daré la vuelta para que te sea más fácil,
suicida o asesino,
te ofrezco la cremallera de mi espalda
para que te dispares sin mirarme a la cara,
para que mueras si vuelves a caer en el mismo sitio.
Me olvidaba... Será porque me llamo Olvido.
Me olvidaba de la culpa:
echádsela a Mami por el terremoto, chicos.

As time goes by. El comienzo de una hermosa amistad.

Agosto es un buen mes para anunciar el nacimiento de esta canción. Se cuenta que es el mejor guión de cine, que se fue escribiendo a medida que se iba rodando, que ni actores ni guionistas supieron hasta el final el final. A mí quien me pone es ese Humphrey y su forma de sujetar el cigarrillo. Mataría.., miento, entonces...¿daría la vida? Es decir, ¿me suicidaría o engendraría.?.. por poder suplicar en ese susurro ordenante “play it again, Sam o como quiera que te llames” aunque en español me gusta más, porque yo diría “tócame otra vez, Sam o como quiera que te llames, tócame otra vez”, convirtiéndolo en un asunto más personal.

Insert  Word, 
te haré un poema acorde
Ón
y te encenderé,
lengua de fuego en la entrepierna,
crece y mengua,
dilata
delata
contrae
oculta.
Escucha mi canción,
te la susurro:
Play
it again”.
Otra vez.
Rewind,
rebobina saliva
y Rec-uerda                                                                                                                  
“a kiss is just a kiss”
¿y un par?
¿Un par?
 Offfff!!!!
Corten! Apaga y vámonos,
mis protagonistas merecen 
buena puesta de sol
cuando la noche entra en escena.
Foward,
acelera tiempo
y sueña,
adelanta las cicatrices de la contienda
que son la meta de las heridas que chorrean
chorras entre lágrimas secas.
REc-rec-e y revienta
grabando pistas equivocadas
en cintas rayadas.
Pause,
Pa(u)se, deténgase y vea mi escaparate.
Stand pintado de noche
–todos los gatos son pardos,
también las gatas-,
estrellas y letras de plata.
Estoy detrás pero mis dedos no manejan títeres sin cabeza,
se movieron solos y seguí quedándome atrás.
No fue un show que debiera continuar.
By, bye, bai, sí.
Bic, el boli,
que has de meter en el agujero,
a esta cinta se le anudaron las tripas
de tanto recuerdo.
Pero saca las vísceras,
ponlas a secar en el árbol
que espanten a los pájaros
o sirvan de señuelo
para que no picoteen
la cereza de mi higuera.
Pobre, él se lió con el guión,
ella ha de tener una buena sesión
de maquillaje,
pintar una sonrisa
decirle al sastre…
¿qué cosa?
el botón de su escote,
pues solo se trataba de la insinuaci-ón
del canal al pez-ón,
al gran pez encendido.
No había escenas de cama
ni tiendas
de campaña
de marketing,
Ven, paparazzi ,
fotografía mi exclusiva,  
publícala
saca a la luz mi viejo y apolillado abrigo,
que me voy de vacaciones en el mar,
que anoche,
te colgué en una percha del revés
haciendo cosquillas en la barriga
a las nubes
y han pasado de la risa al llanto.
Mira- me, me- mira,
mi nueva y bonita sonrisa.
En algunas fotos saldré provocativa,
re-verde sin causa,
una joven madura
que acabará podrida.
No sé dónde dejé la cás
cara
dura
se me reblandeció tras el porrazo.
Stop,
paro el carro que atropello al arriero
en cuyo camino nos encontraremos.
Ya inventaré un buen The end
de créditos que siempre deberemos
a los bancos
de peces
eyaculados
a bocajarro
moribundos en el mar del deseo,
en mi boca  que fuera de cielo
ahora de cieno.
Playing,
jugando,
enredando besos en tu pelo,
me atraganté y no tengo
el aceite de malta a mano.
Morí,
(solo un poquito)
sonaba Lolita en la radio.
¡Qué horrible fin!
No era la canción que elegí.
Yo inventé el personaje que muere lento,
como el juicio
final
que espera el preso.

De las vidas que me invento

29 de julio de 2009, esa fue la fecha exacta de este texto. Viajaba en tren y recordé a todas estas mujeres, no caí en la cuenta hasta más tarde que todas ellas habían sido creadas por hombres. Luego, es mi visión de la visión de hombres sobre sus creaciones femeninas. En otra ocasión he de escribir acerca de mujeres creadas por otras mujeres.
A veces lo hago, elijo víctima y juego a ser dios, uno minúsculo. Un sábado de buena mañana, la saqué de su monótona lectura del “Hola”, tersé su piel y la bronceé, la desnudé de sus rancios ropajes y arrojé su sombrero a las fauces del viento, dejé que su cabello galopara y la hice todas aquellas mujeres a cuya mirada no se puede sobrevivir sin empezar a temerle a la muerte.
Y  te di mil nombres:
Te hice Lilit y te devoraron los demonios, te hice Eva y ningún pero te impidió morder la manzana. Te hice Carmen, la cigarrera que esconde tabaco en la cara interior del muslo, donde a media noche, entre la maleza, lo hallará tu gitano. Y te hice la chiquita piconera y el pintor blandió el pincel ocultando su mirada a tus ojos de brasas, encendida la entrepierna.
Fuiste la rosa caprichosa, fuiste una flor del mal que susurra en francés provocador “15 francos el curso de vuelo intensivo, el opio es la medicina para el mareo, la sífilis el riesgo del aviador”. Fuiste Olvido, te adjudiqué las travesuras de la niña mala.
Y seguí regalándote nombres, algunos amables, pero nunca el de cursis que se bajaban la dignidad con facilidad.
Y la dama de las camelias esperó su flor y su helado de turrón. Y Mercedes en el barrio catalán, y María rapada y enamorada del dinamitero americano que te enseñó a volar… puentes. Fuiste Sherezade y sus mil noches, y una más. Una noche más es un regalo cuando la eternidad está a punto de acabar.
En susurro suplicaste una orden “play it again, Sam”,  olvidando que la esclavitud se abolió y seguiste fumando destrozando las últimas páginas de tus capítulos, pensando que un beso es solo un beso. Fuiste el animal más bello.
Y viene el poeta y endiosa tus andares, angeliza tu sonrisa y saca del armario las finas sedas. Te coloca el hábito de musa. Y manos a la obra, hace lo que sabe: te escribe un poema.
Pero recuerda que antes del cielo fuiste de la tierra: Yo te di la sangre y el brío.